Encontramos que los arapesh -hombres y mujeres- desarrollan una personalidad que, sobre la base de nuestras
preocupaciones históricamente limitadas, llamaríamos maternal, en lo que concierne a la atención de los niños, y femenina
en sus aspectos sexuales. Vimos que se educa por igual a los individuos de ambos sexos para que sean cooperativos y
pacíficos (…). En marcado contraste con estas actitudes descubrimos, entre los mundugumor, que hombres y mujeres
llegan a ser crueles, agresivos, positivamente sexuados, con un mínimo de ternura maternal en su personalidad (...). En la
tercera tribu, los tchambuli, (...) mientras la mujer domina, tiene un comportamiento impersonal y es la que dirige, el hombre
es el menos responsable y se halla subordinado desde el punto de vista emocional. Estas tres situaciones sugieren una
clara conclusión. Si esas actitudes temperamentales que hemos considerado tradicionalmente femeninas -pasividad,
sensibilidad receptiva y la disposición afectuosa para los niños- pueden ser fácilmente establecidas como correspondientes
al sexo masculino, en la tribu, y en otras proscritas tanto para la mayoría de los hombres como de las mujeres, carecemos
de base para relacionar con el sexo tales aspectos de conducta.
M. MEAD. Sexo y temperamento en tres sociedades primitivas, pp 259-260
El primer signo de civilización para Margaret Mead
"Hace años, un estudiante le preguntó a la antropóloga Margaret Mead cuál consideraba ella que era el primer signo de civilización en una cultura. El estudiante esperaba que Mead hablara de anzuelos, ollas de barro o piedras de moler.
Pero no. Mead dijo que el primer signo de civilización en una cultura antigua era un fémur que se había roto y luego sanado. Mead explicó que en el reino animal, si te rompes una pierna, mueres. No puedes huir del peligro, ir al río a beber o buscar comida. Eres carne de bestias que merodean. Ningún animal sobrevive a una pierna rota el tiempo suficiente para que el hueso sane.
Un fémur roto que se ha curado es evidencia de que alguien se ha tomado el tiempo para quedarse con el que se cayó, ha vendado la herida, le ha llevado a un lugar seguro y le ha ayudado a recuperarse. Mead dijo que ayudar a alguien más en las dificultades es el punto donde comienza la civilización."
"todo evolucionó a partir de tres revoluciones globales: la cognitiva, hace 70.000 años, la agrícola, hace 12.000, y la científica, hace cinco siglos."
TRABAJO INDIVIDUAL 2º TRIMESTRE (OBLIGATORIO) Fecha entrega: 4 de marzo.
1.- Introducción (Lugar, origen e historia DE ESA CULTURA)
2.-Nivel tecno-productivo o ECONÓMICO (Qué productos elaboran y cómo lo hacen. Desde el alimento a la vivienda, ropa , herramientas, objetos, etc…)
3.-Nivel social. Parentesco (tipo de familia, mono o poligámica o ándrica, divorcio o no, familia nuclear y amplia. Patri o Matrilineal) Estratificación social...
4.-Nivel ético. Valores MORALES, NORMAS y COSTUMBRES.
5.- Nivel Estético: El Arte (Música, danza, etc…)
6.- Religión y creencias. Forma de conocimiento.
7. Forma de GOBIERNO. Quién y cómo gobierna en la comunidad.
Elegir una cultura de la que haya información suficiente, ordenar, seleccionar, leer, resumir y elaborar el trabajo. Recordad que debéis buscar en varias fuentes.
Como con el trabajo de navidad, habrá exposición, a la que podéis traer objetos, vestimenta, música... de la cultura elegida, también podéis incorporar en la presentación vídeos, canciones, etc.,....
La revolución neolítica y culturas del mundo
aquí:
Consecuencias de la tercera (o cuarta) revolución cultural, la de la información:
Antes de ver el vídeo, decidme cuáles creéis que son las consecuencias de esta forma de vida que tenemos, en la que los móviles e internet son tan protagonistas.
¿Creéis que las herramientas, la tecnología... son neutrales, que lo que cuenta es cómo las usamos? Armas, energía nuclear, internet....
Harari aventura que la Humanidad camina hacia la inteligencia artificial, que nos convertirá en superhumanos, o en otra especie de homo. Pero lamenta que “seguimos sin estar seguros de nuestros objetivos y parecemos estar tan descontentos como siempre… Somos más poderosos de lo que nunca fuimos, pero tenemos muy poca idea de qué hacer con todo ese poder. Peor todavía, los humanos parecen ser más irresponsables que nunca. Dioses hechos a sí mismos, con solo las leyes de la física para acompañarnos, no hemos de dar explicaciones a nadie. En consecuencia, causamos estragos a nuestros socios animales y al ecosistema que nos rodea, buscando poco más que nuestra propia comodidad y diversión, pero sin encontrar nunca satisfacción”. Y termina su diatriba con estas palabras: “¿Hay algo más peligroso que unos dioses insatisfechos e irresponsables que no saben lo que quieren?”.
PROXÉMICA:estudia la distancia que separa a dos personas cuando interactúa.
- Íntima: 50 cm.
- Personal: 50 cm.-1 m.
- Social: 1-3 m.
- Pública: +3 m.
Territorialidad: los seres humanos, como los animales, también marcamos y defendemos el territorio, con signos espaciales, visuales...que indiquen la propiedad y defensa de un territorio ante quienes puedan "invadirlo".
¿Qué ha variado con la pandemia y las medidas de restricción?
Por otro lado, esa distancia puede utilizarse en la comunicación para expresar atracción o pertenencia al grupo. Es más, si percibimos que una persona está enfadada tendemos a situarnos más lejos de ella que cuando está alegre. Con esa separación de una potencial amenaza nos sentimos algo más seguros.
Pero quizá uno de los factores más importantes es la cultura del país en el que vivimos. En algunos países del mundo, entre los que se encuentra España, predominan culturas de un mayor contacto, en las que las interacciones sociales son más cercanas (en España, unos 90 cm). Sin embargo, en otras culturas, como las asiáticas, las conversaciones implican una mayor distancia (120 cm).
Vídeos de Atapuerca sobre métodos de antropología física:
Sobre el trabajo de campo:
¿Para qué sirve el trabajo de campo?
Antes que nada, el trabajo de campo es un encuentro consigo mismo. Este es un aspecto al que no se le da la debida consideración puesto que, en principio, dentro de la concepción científica del mismo, el trabajo de campo es, primero, la fuente de donde el investigador social obtendrá sus datos para estudiar un grupo, una cultura o una sociedad, con frecuencia, guiado por un tema o por un problema. Empero, más importante que los datos mismos, el trabajo de campo en sentido antropológico, sobre todo el primero en el tiempo y, a veces el único, acarrea para el investigador una reflexión sobre sí mismo a través del encuentro cultural que implica entender o a tratar de entender la lógica que guía la vida, actividades, pensamientos y tareas del otro así pertenezca al mismo grupo. El mirarse uno en el espejo de la cultura, no es sin embargo el objetivo principal ni el más agradable al llevarlo a cabo, aunque sea la consecuencia más duradera y de mayor impacto en el sujeto. (...)
«Y ¿ahora qué hago?». Las primeras experiencias del trabajo etnográfico.
Hay pocos momentos tan desoladores en el oficio antropológico como los que pasa el o la recién desempacada antropóloga en sus primeros días in situ. No obstante, el momento de desolación o de desánimo puede suceder también mientras todavía se está en casa o durante el viaje al destino escogido. Luego de unos días de euforia, de encantamiento, de temor o incluso de pánico, la mayoría atravesamos por un periodo de desánimo cuando cansados, todavía desconocidos para la mayor parte de la comunidad o, de plano, “invisibles” para los nuevos vecinos, en un nuestro afán para lograr la integración al ritmo de las formas sociales del pueblo o del grupo, los habitantes ni siquiera responden las preguntas de cortesía; a varios y varias colegas les pasa en las primeras noches sin luz o sin los servicios a que se está acostumbrado, aunque tal vez mejor habría que decir condicionada. A otros más, después de los primeros meses entusiastas por la convivencia y el aprendizaje obtenidos con verdadera devoción y vocación antropológicas, luego de darse cuenta de que, o bien les tomaron el pelo cuando los vecinos les contaron lo que ellos querían escuchar o de enterarse que de plano les mintieron.
En “Antropología estructural”, nos dice: “Los sistemas de parentesco, como los sistemas fonológicos, son elaborados por el espíritu en el plano del pensamiento inconsciente, la recurrencia, en fin, en regiones del mundo alejadas unas de otras y en sociedades profundamente diferentes, de formas de parentesco, reglas de matrimonio, actitudes semejantes prescriptas entre ciertos tipos de parientes, etc., permiten creer que, tanto en uno como en otro caso, los fenómenos observables resultan del juego de leyes generales pero ocultas”. “El lenguaje es, a un tiempo, hecho cultural por excelencia (que distingue al hombre del animal), y aquel por cuyo intermedio se establecen y perpetúan todas las formas de la vida social”.
Lévi-Strauss sostiene: “La historia es la repetición sucesiva de una matriz universal inconsciente. Dentro de esta matriz se encuentra, “la prohibición del incesto, sólo así se puede situar el pasaje de la naturaleza a la cultura.”
Dicha prohibición tiene dos consecuencias:
a) Los deseos sexuales reprimidos hallan su vía de expresión al ser sublimados a través de la actividad cultural humana.
b) La aparición de mujeres prohibidas dentro de las gens obliga a sus miembros a establecer contactos fuera de su grupo de origen (exogamia).
Hasta hace sólo unas décadas, los estudiosos consideraron a las mujeres como simples participantes pasivas en el cambio evolutivo, y se limitaron a relegarlas al papel de parir, alimentar y cuidar a sus crías. Mientras que, por el contrario, los hombres fueron descritos como responsables de muchas de las innovaciones que nos definen como humanos, por ejemplo, el surgimiento del andar bípedo, el agrandamiento del cerebro, la fabricación de herramientas, la comunicación cooperativa o la representación simbólica.
Así pues, no debe extrañarnos que las investigaciones relacionadas con nuestra evolución hayan arrastrado, y aún lo hacen, el convencional sesgo sexista que durante siglos ha impregnado al mundo académico y a los modelos que produce. En realidad, los estudios evolutivos no se han movido en el vacío, sino inmersos dentro de la misma línea que la historia cultural de Occidente. De hecho, todos arrastramos un «equipaje»: importa nuestro género, igual que importa quiénes fueron nuestros maestros, dónde estudiamos, cuándo estudiamos, cuál es nuestra religión, nuestra herencia cultural, y demás. Como ha señalado, entre otros, la bióloga estadounidense Ruth Hubbard: «No existe tal cosa: una ciencia objetiva y libre de valores»
Muchos investigadores consideran que el Australopithecus ha
dado paso al género Homo; es una idea muy extendida. Sin embargo el Orrorin
tugenensis demuestra que ésa es una idea errónea, ya que existiría una
alternativa más probable. Siempre se ha creído que el Orrorin estaría en la
base de la evolución, a continuación el Australopithecus, y por último el Homo.
La disonancia se da porque el Orrorin se considera más
humano que el Australopithecus, para
luego acabar siendo humano. Esto es, una especie de evolución en yo-yo.
Por tanto, otra línea evolutiva, señala por una parte a los
australopithecus, que acabarían extinguiéndose. Y por otra, que el Orrorin
tugenesis, da paso a los Paranthropus, y
seguidamente al género Homo. No obstante falta mucha información a día de hoy
para clarificar lo que ocurrió entre 6 m.a. y 2 m.a. atrás.
MICHEL BRUNET, EL DESCUBRIDOR DE TOUMAI, OPINA QUE
PERTENECE A LA RAMA DE LOS HOMININA, MUY CERCA DEL ANTEPASADO COMÚN CON EL
CHIMPANCÉ, PERO EN LA LÍNEA HACIA LOS HUMANOS: "DE LOS CARACTERES
DERIVADOS QUE SE ENCUENTRAN EN LA DENTADURA DE TOUMAI, SE DEDUCE QUE FORMA
PARTE DE LA RAMA HUMANA". PERO OTROS, COMO YVES COPPENS (DEL EQUIPO
DESCUBRIDOR DE LUCY) O BRIGITTE SENUT (QUE IMPULSÓ EL DESCUBRIMIENTO DE ORRORIN
TUGENENSIS), PIENSAN QUE TOUMAI SE SITÚA EN LA RAMA QUE LLEVA AL CHIMPANCÉ.